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Diferencias entre la Dación en pago y la Dación para el pago

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Diferencias entre la Dación en pago y la Dación para el pago

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Existen dos métodos alternativos de pago de deudas por el deudor por cesión a favor del acreedor, que tienen como finalidad la de reducir o eliminar la deuda pendiente: la dación en pago y la dación para el pago, que tienen consecuencias jurídicas distintas y obedecen a diferentes finalidades. En la dación en pago el deudor, mediante la entrega de un bien inmueble, extingue la deuda con el acreedor, mientras que en la dación para el pago – también conocida como cesión para el pago, el deudor cede un inmueble al acreedor para reducir la deuda con éste.

  • La Dación en pago (datio pro soluto), implica la extinción de la deuda.
  • La Dación o cesión pago (datio pro solvendo), conlleva la disminución de la deuda, no su eliminación.
Dación en pago y dación para el pago

La Dación en pago (datio pro soluto) es una figura atípica no regulada en el Código Civil, consistente en un acuerdo entre acreedor y deudor con eficacia extintiva inmediata por el cual pactan la transmisión de la propiedad del bien o bienes del deudor a favor del acreedor, quien los acepta en pago, con la finalidad de extinguir la obligación principal. Es causa de extinción de las obligaciones entre acreedor y deudor, que carece de regulación específica, por lo que son de aplicación analógica las normas reguladoras de la compraventa.

Por otro, la Dación o cesión para pago (datio pro solvendo), regulada en el  1.175 del Código Civil (CC), consiste en la entrega por parte del deudor al acreedor de determinados bienes para que éste, los administre y enajene a fin de hacer efectivo el crédito pendiente. Será el importe obtenido en la enajenación el que extinga la obligación y no la mera entrega del bien o bienes. Así, la citada estipulación determina que “El deudor puede ceder sus bienes a los acreedores en pago de sus deudas. Esta cesión, salvo pacto en contrario, sólo libera a aquél de responsabilidad por el importe líquido de los bienes cedidos. Los convenios que sobre el efecto de la cesión se celebren entre el deudor y sus acreedores se ajustarán a las disposiciones del título XVII, relativo a la concurrencia y prelación de créditos.

¿En qué se diferencia la Dación en pago y la Dación para el pago?

La diferencia fundamental entre estas dos figuras es que, mientras la dación en pago tiene una eficacia extintiva inmediata de la deuda, en cambio la cesión o dación para el pago, no supone la cancelación sino la reducción de la deuda conforme a la valoración del importe líquido de los bienes cedidos. Es decir, en la cesión, el acreedor enajenará el bien y aplicará el precio obtenido a cobrarse la deuda pendiente, por lo que en caso de ser insuficiente para cubrir la totalidad de la deuda, el deudor seguirá debiendo el resto o, si por el contrario, el importe obtenido fuera superior a la suma debida, el acreedor deberá devolver el sobrante al deudor.

En este sentido, los Tribunales han aclarado las diferencias entre una adjudicación para el pago de deudas o pro solvendo y la adjudicación en pago de deudas o pro soluto: la sentencia del Tribunal Supremo (STS), de 19 de octubre de 1992, recoge la doctrina sentada en las sentencias de 14 de septiembre de 1987, 4 de octubre de 1989, 15 de diciembre de 1989, 29 de abril de 1991 y especialmente la de 13 de febrero de 1989, afirmando que: “la datio pro soluto, significativa de adjudicación del pago de las deudas, si bien no tiene una específica definición en el derecho sustantivo civil, aunque sí en el ámbito fiscal, se trata de un acto por virtud del cual el deudor transmite bienes de su propiedad al acreedor, a fin de que éste aplique el bien recibido a la extinción del crédito de que era titular, actuando este crédito con igual función que el precio en el contrato de compraventa, dado que según tiene declarado esta Sala en Sentencia de 7 de diciembre de 1.985, bien se catalogue el negocio jurídico como venta, ya se configure como novación o como acto complejo, su regulación ha de acomodarse analógicamente por las normas de la compraventa, al carecer de reglas específicas, adquiriendo el crédito que con tal cesión se extingue, como viene dicho, la categoría del precio bien o bienes que se entreguen en adjudicación en pago de deudas, en tanto que la segunda, es decir, la datio pro solvendo, reveladora de adjudicación para el pago de deudas que tiene específica regulación en el artículo 1.175 del Código Civil, se configura como un negocio jurídico por virtud del cual el deudor propietario transmite a un tercero, que en realidad actúa por encargo, la posesión de sus bienes y la facultad de proceder a su realización, con mayor o menor amplitud de facultades, pero con la obligación de aplicar el importe obtenido en la enajenación de aquéllos al pago de las deudas contraídas por el cedente, sin extinción del crédito en su totalidad, pues que, salvo pacto en contrario, el deudor sigue siéndolo del adjudicatario en la parte del crédito a que no hubiese alcanzado el importe líquido del bien o bienes cedidos en adquisición toda vez que ésta sólo libera de responsabilidad a tal deudor por el importe líquido de los bienes cedidos, como expresamente previene el meritado artículo 1.175 del Código Civil, no generando en consecuencia el alcance de efectiva compraventa, que es atribuible por el contrario a la adjudicación en pago de deudas o datio pro soluto”.

¿Cómo funciona la Dación en pago?

Siendo que en la dación en pago acreedor y deudor pactan la sustitución de la prestación inicialmente pactada por otra distinta, en concreto la transmisión de la propiedad de ciertos bienes del deudor a favor de acreedor para la extinción del crédito existente, la Jurisprudencia ha venido considerando que dicho pacto constituye una forma especial de pago que, careciendo de regulación expresa en el Código Civil, deben aplicarse analógicamente las normas relativas al contrato de compraventa, donde el crédito vendría a ser el precio que el acreedor-comprador pagaría para la adquisición de la propiedad de éstos al deudor-vendedor. Se trata por tanto de una prestación distinta de la que era objeto de la misa, dice el TS (STS de 5 de octubre de 1987, 25 de mayo de 1999, rec. 2850/1994, 7 de diciembre de 1983) que, bien se catalogue el negocio jurídico que implica como venta, ya se configure como novación, o como acto complejo, su regulación ha de acomodarse analógicamente por las normas de la compraventa al carecer de reglas específicas, adquiriendo el crédito que con tal cesión se extingue, como viene dicho, la categoría de precio del bien o bienes que se entreguen en adjudicación en pago de deuda” (Sentencia de 8 de febrero de 1996, rec. 2280/1992). Pero al margen de ello, lo especialmente relevante es el efecto que produce; no siendo un pago en sentido estricto, sino que es el cumplimiento de la obligación y la extinción de ésta.

Consecuencia de esto, la Jurisprudencia suele acudir a la normativa propia de la compraventa a fin de matizar ciertos aspectos de la dación en pago, declarando el Tribunal Supremo (Sentencia de 8 de febrero de 1996) que “esta aplicación analógica de las normas reguladoras del contrato de compraventa a la dación en pago, determina que el crédito que se extingue con la adjudicación de los bienes, sea un crédito cierto, lo que implica su concreta determinación bien sea en el contrato o posteriormente de acuerdo con los criterios en él establecidos pero sin que sea preciso un nuevo convenio entre las partes para esa determinación“, de forma enteramente coincidente con los artículos 1445, 1447 y 1448 del Código Civil para la compraventa.

En resumen:

Por un lado, la Dación o cesión para el pago se regula en el art. 1.175 CC y no implica la transmisión de la propiedad de los bienes a favor del acreedor. El deudor transmite la posesión de los bienes para que el acreedor pueda enajenarlos y, una vez obtenga el precio, lo aplique al pago de su crédito. Además, el deudor no queda liberado de la obligación sino hasta el importe líquido de los bienes cedidos: no se extingue la totalidad del crédito salvo pacto en contrario. Por otro, la Dación en pago carece de regulación legal expresa – es una figura atípica, conlleva la transmisión de la titularidad del bien y supone sustituir la prestación inicialmente pactada entre acreedor y deudor.

Por último, en cuanto a sus requisitos, para que la dación en pago como instrumento de eliminación de la deuda sea viable, es imprescindible que la dación en pago como una compraventa, es una forma especial de pago llamada también por influencia de la Doctrina alemana “subrogado del cumplimiento” por el que el deudor, con el consentimiento del acreedor, realiza a título de pago una prestación distinta de la debida de acuerdo con las SSTS de 25 de mayo de 1999,  y 21 de octubre de 2005, resultando imprescindible el cumplimiento de los siguientes presupuestos legales:

  • El acreedor debe aceptar la dación, es decir, la alteración en la prestación, caso contrario, no se extinguirá su crédito.
  • El deudor tiene que ser propietario de los bienes que transmite.
  • Los bienes objeto de transmisión pasen en sí mismos y directamente del patrimonio del deudor al del acreedor.
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